Death Note es una obra de arte del suspenso y la estrategia moral. Lo que la hace adictiva es que el lector no solo es testigo de una batalla mental sin precedentes, sino que se ve obligado a cuestionar sus propios límites éticos: ¿el fin justifica los medios? El guion de Tsugumi Ohba es milimétrico, lleno de giros argumentales brillantes, faroles psicológicos y estrategias de ajedrez humano. Todo esto se eleva gracias al dibujo detallado, realista y de estética gótica de Takeshi Obata, capaz de transmitir la locura y la tensión en cada mirada. Una lectura rápida, intensa y absolutamente magistral.